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Decreto de 26 de julio de 1945 por el que se aprueba el Reglamento para la lucha contra las Enfermedades Infecciosas, Desinfección y Desinsectación

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5 de agosto de 1945·5 de noviembre de 1979·Ministerio de la Gobernación·BOE-A-1945-7901
Resumen ciudadano

Normativa histórica que establece las medidas de higiene, desinfección y control necesarias para evitar la propagación de enfermedades infecciosas.

45
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2
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6
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Información general

Tipo de ley
Otro
Vigencia
En vigor
Publicación
5 de agosto de 1945
Departamento
Ministerio de la Gobernación
control de epidemiasdesinfección de viviendasdesinsectaciónmedidas contra plagasobligaciones sanitariasprevención de enfermedades contagiosassalud pública

Decreto de 26 de julio de 1945 por el que se aprueba el Reglamento para la lucha contra las Enfermedades Infecciosas, Desinfección y Desinsectación

Para dar cumplimiento a cuanto establece la Base cuarta de la Ley de Sanidad de veinticinco de noviembre de mil novecientos cuarenta y cuatro, a propuesta del Ministro de la Gobernación, previa deliberación del Consejo de Ministros y de acuerdo con el informe del Consejo de Estado,

DISPONGO:


Articulo único.

Se aprueba el adjunto. Reglamento para la lucha contra las Enfermedades Infecciosas, Desinfección y Desinsectación.

Así lo dispongo por el presente Decreto, dado en Madrid a veintiséis de julio de mil novecientos cuarenta y cinco.

FRANCISCO FRANCO

El Ministro de la Gobernación,

BLAS PÉREZ GONZÁLEZ

REGLAMENTO PARA LA LUCHA CONTRA LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS, DESINFECCIÓN Y DESINSECTACIÓN

CAPÍTULO I. De la declaración obligatoria de las enfermedades infecciosas


Artículo 1.
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En resumen

Las enfermedades infecciosas se declaran como internacionales (peste, cólera, fiebre amarilla, tifus, viruela) o nacionales. La notificación internacional se realiza a través de la Oficina Internacional de Higiene.

La existencia de las enfermedades infecciosas deberá ser declarada. Esta declaración puede ser de dos clases: internacional y nacional. La primera obliga, además de la declaración nacional a la notificación y régimen internacional, comprendiendo: la peste, el cólera, la fiebre amarilla, el tifus exantemático y la viruela. La notificación internacional se hará por intermedio de la Oficina Internacional de Higiene.

La declaración obligatoria nacional alcanza a las enfermedades infecciosas señaladas en la Ley de Sanidad y a las que el Consejo Nacional y la Dirección General de Sanidad determinen.


Artículo 2.
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En resumen

La declaración corresponde al médico que asiste por primera vez al paciente. Cualquier persona que sospeche estas enfermedades debe manifestarlo a un médico o al Jefe Local de Sanidad.

La declaración obligatoria de las enfermedades infecto-contagiosas o de su sospecha corresponde a los médicos que asistan por primera vez al atacado. No obstante, toda persona que sospeche la existencia de un caso de estas enfermedades está obligada a manifestarlo a un médico que se encargue de la asistencia o al Jefe Local de Sanidad.


Artículo 3.
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En resumen

La declaración es obligatoria ante la menor sospecha, sin esperar confirmación clínica. Para infecciones exóticas (cólera, peste, fiebre amarilla), las autoridades actúan con máxima celeridad.

La declaración de una enfermedad infecciosa es obligatoria a la menor sospecha, sin esperar la confirmación clínica y de laboratorio, extremo que no podrá alegarse como excusa cuando se sanciona el incumplimiento de aquélla.

Por lo que se refiere a las llamadas infecciones exóticas: cólera, peste, fiebre amarilla, además de las prescripciones comunes a la declaración de todas las infecciones citadas, se tendrá en cuenta lo que se haya dispuesto en el Reglamento de Sanidad Exterior vigente y Convenios Internacionales. Las Autoridades sanitarias actuarán con la máxima celeridad.


Artículo 4.
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En resumen

El parte de declaración debe ser siempre por escrito. La vía verbal o telefónica solo permite adelantar medidas urgentes, requiriendo ratificación o rectificación escrita posterior.

El parte de declaración deberá darse siempre, por escrito, nunca verbalmente ni por teléfono, y caso de hacerse en esta última forma, ello no elude el envío y ratificación o rectificación del parte escrito y sólo por razones de comunicación urgente a las Autoridades Sanitarias y con el fin de adelantar en las medidas a aplicar en cada caso y según la naturaleza y posibilidad de difusión de la infección de que se trate.


Artículo 5.
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En resumen

Los médicos declaran a los Jefes Locales de Sanidad, quienes informan a los Provinciales por correo o telégrafo con máxima urgencia, proponiendo medidas y convocando al Consejo Municipal de Sanidad si es preciso.

El parte-declaración de presentación de una enfermedad infecciosa se dará por los médicos a los Jefes Locales de Sanidad, y éstos tienen la obligación ineludible de hacerlo por correo o telégrafo, según la importancia de la anormalidad sanitaria, a los Jefes Provinciales de Sanidad respectivos, tomando las medidas apropiadas y proponiendo las necesarias en cada caso, siempre con la máxima urgencia cuando se trata de infecciones de tendencia difusiva, recabando del Alcalde, en caso preciso, la convocatoria del Consejo Municipal de Sanidad.


Artículo 6.
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En resumen

El parte de enfermedad infecciosa incluye: nombre, enfermedad, edad, domicilio, residencia últimos 25 días, fecha, declarante, medidas de aislamiento, desinfección, vacunación y firma del receptor.

El citado parte de enfermedad infecciosa tendrá, por lo menos, los siguientes datos:

Anverso Sanidad Nacional Nombre y apellido del enfermo. Enfermedad que se sospecha o de que se trata. Edad del enfermo. Domicilio. Punto de residencia los veinticinco últimos días. Fecha. El Declarante.
Reverso Medidas tomadas para evitar su propagación. Aislamiento en ... Desinfección en ... Vacunaciones.
Matriz Nombre y apellidos del enfermo. Edad. Enfermedad. Domicilio. Firma del que recibió el parte.

Artículo 7.
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En resumen

Los Ayuntamientos y Oficinas Municipales de Sanidad suministran gratuitamente a los médicos talonarios de partes de declaración en blocks de veinticinco.

En todos los Ayuntamientos y Oficinas Municipales de Sanidad existirán talonarios de partes de declaración, en blocks de veinticinco, que serán gratuitamente suministrados por dichas Entidades a los médicos.


Artículo 8.
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En resumen

Los Jefes Locales de Sanidad comprueban los partes, toman medidas y comunican a los Jefes Provinciales. Las defunciones se registran en estadísticas semanales y mensuales.

Los Jefes Locales de Sanidad, tan pronto reciban un parte de enfermedad infecciosa, comprobarán personalmente el mismo, aconsejando y tomando todas las medidas que no se hubiesen tomado y lo comunicarán por correo, y si precisa, por telégrafo, a los Jefes Provinciales de Sanidad. Además, los casos defunciones habrán de figurar en la tarjeta de estadística semanal de morbilidad y mortalidad y en las hojas mensuales de dicha estadística.


Artículo 9.
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En resumen

Se abre una ficha por caso infeccioso en la Oficina Municipal. Una copia se remite a la Jefatura Provincial para fichero provincial y estadística mensual, analizando estado sanitario y medidas.

También abrirán en su Oficina Municipal de Sanidad una ficha por cada caso de infecciosas, que agruparán por infecciones y que servirán para la formación de la estadística. Una copia de la misma será remitida a la Jefatura Provincial de Sanidad, en la que se llevará un fichero de toda la provincia, para lo cual la ficha de infecciosas, matriz, quedará en cada Oficina Municipal de Sanidad y de ella se sacará una copia, que se unirá a la estadística mensual de infecciosas, al ser remitida a la Jefatura Provincial de Sanidad para, en todo momento, sacar las consecuencias y venir en conocimiento del verdadero estado sanitario de la provincia, deficiencias, características regionales, medidas tomadas y de necesidad a tomar en cada caso.


Artículo 10.
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En resumen

Las fichas de enfermedades infecciosas deben incluir: nombre, edad, dirección, fecha de comienzo, diagnóstico clínico, pruebas de confirmación y resultados obtenidos.

Las fichas de enfermedades infecciosas de las Oficinas Municipales de Sanidad deberán, por lo menos, tener los siguientes datos: nombre, edad, dirección del enfermo, fecha del comienzo de la enfermedad, diagnóstico clínico, pruebas para confirmarlo y resultado obtenido con las mismas.


Artículo 11.
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En resumen

La falta de declarar enfermedades infecciosas sanciona a médicos con multas de 250 a 1.000 pesetas, amonestación pública y suspensión de 3 a 6 meses por reincidencia.

La falta de declaración de una enfermedad infecciosa será sancionada por los Jefes Provinciales y por la Dirección General de Sanidad, según la importancia de los datos que se sucedan, pudiendo llegar a los médicos a serles impuestas multas de doscientas cincuenta pesetas a mil, y amonestación pública en el Boletín Oficial de los Colegios Médicos para ejemplaridad, llegando en caso de reincidencia a la suspensión del ejercicio profesional durante tres a seis meses; en este último caso por el Ministro de la Gobernación, previo informe del Consejo Nacional de Sanidad.


Artículo 12.
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En resumen

Los Jefes Provinciales comunican por telégrafo a la Dirección General enfermedades de declaración internacional obligatoria y por correo las restantes con informe detallado.

Los Jefes Provinciales de Sanidad comunicarán por telégrafo a la Dirección General de Sanidad el parte de las enfermedades infecciosas de declaración internacional obligatoria, y por correo las restantes sean de la naturaleza que fueren, remitiendo un informe detallado de todas las medidas tomadas, del origen seguro o probable de la infección y de los medios puestos en práctica para evitar su difusión y pidiendo los elementos de que no dispusiesen para la lucha de que se trata.

CAPÍTULO II. Del aislamiento de los enfermos infecto-contagiosos


Artículo 13.
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En resumen

Los Jefes Provinciales de Sanidad pueden ordenar aislamiento de enfermos infecto-contagiosos, dando cuenta al Gobernador Civil y delegando en Jefes Locales que informan a Alcaldes.

Los Jefes Provinciales de Sanidad tienen la facultad de ordenar el aislamiento de los enfermos infecto-contagiosos, dando cuenta al Gobernador Civil de la provincia, y podrán delegar aquéllos en los Jefes Locales de Sanidad, los que, a su vez, tendrán que dar cuenta a los Alcaldes respectivos.


Artículo 14.
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En resumen

El aislamiento varía según el medio, enfermedad y peligro. Puede ser en el domicilio si hay habitación higiénica suficiente.

El aislamiento deberá variar según las características del medio en que habita el enfermo, la naturaleza de la enfermedad, peligro de difusión de la misma y elementos disponibles.

Podrá llevarse a cabo en los respectivos domicilios, siempre que se disponga de una habitación de condiciones higiénicas suficientes.


Artículo 15.
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En resumen

Si hay hospital disponible en la localidad, los enfermos infecto-contagiosos se aíslan allí sin excusa, bajo responsabilidad de las autoridades.

Siempre que en la ciudad, villa o núcleo rural exista un Hospital y no se disponga de los elementos anteriores, los enfermos infecto-contagiosos serán aislados en éste, sin excusa ni pretexto de ningún género y bajo la responsabilidad de las Autoridades gubernativas o sanitarias, según sea la que deje de ordenarlo.


Artículo 16.
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En resumen

Si no hay hospital, el municipio debe habilitar un local de aislamiento con garantías higiénicas, cámara de gases, estufa y horno crematorio, situado en las afueras, hasta que el Jefe Provincial de Sanidad resuelva el traslado.

Si no existe Hospital para aislar a estos enfermos, todo Municipio tiene obligación ineludible de habilitar un local sano e higiénico con los muebles y enseres necesarios para realizar el aislamiento del enfermo, ínterin se resuelve por el Jefe Provincial de Sanidad su traslado o no al Hospital Provincial.

Dichos locales de aislamiento deberán tener las garantías y reunir las condiciones de higiene al expresado fin, suficientes a juicio del Jefe Provincial de Sanidad.

Tendrán adosada a su parte posterior, con la consiguiente separación, una cámara para gases, en donde se disponga de estufa de desinfección, y un horno crematorio.

Se procurará que estos locales estén situados en las afueras de los pueblos, separados del núcleo de los mismos.


Artículo 17.
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En resumen

El Alcalde responde por la existencia del local y el Jefe Local de Sanidad por su funcionamiento. El ayuntamiento aporta personal y material. Si no se cumple, se comunica al Gobernador. Debe disponerse en un año.

El Alcalde será responsable de la no existencia de estos locales de aislamiento, y los Jefes locales de Sanidad lo serán de su buen funcionamiento e instalación. El personal y material serán suministrados con cargo al ayuntamiento respectivo.

Si no se cumpliese por el Ayuntamiento el anterior precepto, los que integran la Junta Local de Sanidad lo harán constar en acta, y el Jefe Local de Sanidad lo comunicará al Provincial, y éste al Gobernador, para que tome las medidas oportunas. De este local deberá disponerse en todos los Municipios en el plazo de un año.

CAPÍTULO III. Del descubrimiento del foco de infección, aislamiento y tratamiento de los portadores de gérmenes


Artículo 18.
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En resumen

El Jefe Provincial de Sanidad debe investigar el origen del contagio al recibir parte de una enfermedad infecto-contagiosa y buscar portadores convalecientes o sanos cuando proceda.

Todo Jefe Provincial de Sanidad, siempre que se le dé parte de un caso de enfermedad infecto-contagiosa, viene obligado a intentar descubrir el origen del contagio y a realizar, cuando proceda, una búsqueda de portadores convalecientes o sanos.


Artículo 19.
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En resumen

Los portadores se aíslan en domicilio o hospital. Pueden prohibírseles ciertas profesiones o lugares públicos. El Jefe Provincial informa al Gobernador. Contra el acuerdo cabe recurso ante la Dirección General de Sanidad.

Los portadores serán aislados en su domicilio e incluso en un Hospital, en donde podrán ser sometidos a tratamiento adecuado. En caso de ser portadores o enfermos crónicos en estado de infectividad y no hospitalizados, podrá prohibírseles el ejercicio de determinadas profesiones.

Para ello, el Jefe provincial de Sanidad dará cuenta al Gobernador civil, y llamado a información se formará un corto expediente, del que podrá resultar la orden prohibitiva de concurrir a centros de reunión, cafés, cines, escuelas, etc., mientras dure el peligro para la colectividad, y aun al cambio de profesión.

Contra este acuerdo, siempre con carácter ejecutivo, cabe el recurso correspondiente ante la Dirección General de Sanidad.


Artículo 20.
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En resumen

En núcleos epidemiados, si un contacto de un infectado viaja, debe presentarse en la Oficina Local de Sanidad con una nota del médico o jefe de sanidad de origen. Los Jefes Locales de Sanidad pueden aislar a los individuos si existe peligro evidente de transmisión y deben tomar las medidas de desin

En la lucha contra las infecciones se tendrán en cuenta, además, las siguientes prescripciones:

a) Siempre que en una población o núcleo rural epidemiados, algún individuo de la familia de los infectados, que hayan permanecido en contacto con alguno de éstos en un plazo de días menor que el tiempo medio de transmisión de la enfermedad de que se trate, precisase separarse de la localidad, emprendiendo algún viaje, por pequeño que sea, será advertido de la obligación que tiene de presentarse a la Oficina Local de Sanidad del punto a donde se dirija, entregándole el Médico de la familia o el Jefe Local de Sanidad del punto de origen una nota escrita que, precisamente, deberá a su vez entregar en dicha Oficina, haciendo constar en esta nota el nombre, apellidos, pueblo o ciudad de procedencia y enfermedad infecciosa con la que ha estado en contacto, llevando cada Oficina de Sanidad Local un libro de presentados con los datos anteriores y con el resultado de la observación, vigilancia y domicilio de la nueva residencia, así como días probables de permanencia.

b) Los Jefes Locales de Sanidad podrán aislar a estos individuos, poniéndolo en conocimiento de los respectivos Alcaldes, cuando exista un peligro evidente de transmisión, y deberán tomar las medidas de desinfección y profilaxis necesarias.

Si no se observa nada anormal, se les hará presentar diariamente o cada dos o tres días, con el fin de vigilar su estado sanitario, y si pasado el plazo máximo de transmisión de la enfermedad infecciosa de que se trate no presenta ningún síntoma ni alteración patológica, serán declarados libres y se les dispensará de la obligación de presentarse, entregándoles una nota escrita la Oficina de Sanidad, en que se haga constar dicho extremo.

c) Además se procederá, en todo individuo y observado o vigilado, a hacer una información sobre las circunstancias del contacto con el enfermo, vacunaciones preventivas a que haya sido sometido y todos los datos necesarios para conocer con detalle las posibilidades de contagio, probabilidades y peligro inmediato o remoto y, una vez confirmada la no existencia del peligro, se declararán libres, proveyéndoles de un volante firmado por el Jefe de Sanidad que haya realizado el reconocimiento, al igual que lo ordenado en el apartado b).

CAPÍTULO IV. Vacunaciones preventivas


Artículo 21.

Serán obligatorias para todo ciudadano de nacionalidad española las vacunaciones contra la viruela y la difteria, siendo sancionada su falta de realización.

[Nota del BOE: Téngase en cuenta que se deja en suspenso la obligatoriedad de vacunación antivariólica por Orden de 26 de octubre de 1979.Ref. BOE-A-1979-26365.]


Artículo 22.
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En resumen

En estados endémicos o epidémicos, los Jefes Provinciales de Sanidad pueden imponer la obligatoriedad de vacunas sancionadas por la ciencia.

Cuando las circunstancias lo aconsejaren, y con ocasión de estado endémico o epidémico o peligro del mismo, los Jefes Provinciales de Sanidad podrán imponer la obligatoriedad de determinadas vacunas sancionadas por la ciencia.


Artículo 23.

La Dirección General de Sanidad redactará periódicamente las instrucciones para la puesta en práctica de estas vacunaciones.


Artículo 24.
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En resumen

La vacuna BCG contra la tuberculosis es gratuita y obligatoria. Se suministra por Institutos Provinciales de Higiene, Centros Secundarios de Higiene Rural, Dispensarios de Puericultura y Antituberculosos. Se lleva ficha estadística de cada niño/a vacunado y se dan instrucciones a padres y comadronas. Los Jefes Provinciales de Sanidad y Directores de Centros Secundarios fomentan la vacunación y llevan datos estadísticos y fichas.

La vacuna B.C.G. contra la tuberculosis debe fomentarse. El suministro de esta vacuna será gratuito y es obligado hacerlo por intermedio de los Institutos Provinciales de Higiene y los Centros Secundarios de Higiene Rural, Dispensarios de Puericultura y Antituberculosos, llevando una ficha estadística de morbilidad de cada niño o niña a la que se haya administrado, y dando a los padres, comadronas, etc., las instrucciones precisas a este fin.

Los Jefes Provinciales de Sanidad y Directores de dichos Centros Secundarios fomentarán esta vacunación y llevarán datos estadísticos y fichas en relación con ella.


Artículo 25.

La vacunación antitifo-paratífica, será obligatoria para todas las personas en contacto con enfermos o sospechosos de padecer dicha dolencia.


Artículo 26.
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En resumen

La vacunación es obligatoria para habitantes de localidades epidemiadas, salvo contraindicación médica. Las autoridades sanitarias pueden imponerla. También es obligatoria en poblaciones con aguas no potables que sufran endémicamente estas infecciones, hasta que se suministre agua de garantía y potabilidad bacteriológica.

Será también obligatoria esta vacunación para todo habitante de localidad epidemiada y podrán las Autoridades sanitarias imponer su aplicación si es necesario sin más excepción que los casos que la contraindiquen.

Podrá también imponerse como obligatoria en las poblaciones, pueblos o núcleos rurales que por la deficiente potabilidad de sus aguas se sufran endémicamente estas infecciones, interín les es suministrada agua de garantía y potabilidad bacteriológica.


Artículo 27.
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En resumen

Todo Instituto Provincial de Sanidad debe disponer de dosis de vacuna antirrábica para uso necesario, así como de un depósito de otras vacunas y medios preventivos determinados por la Dirección General de Sanidad.

Todo Instituto Provincial de Sanidad tiene obligación de disponer de dosis de vacuna antirrábica para hacer uso en caso necesario, así como de un Depósito de otras vacunas y medios preventivos que la Dirección General de Sanidad determine.

CAPÍTULO V. Declaración de la existencia de estados epidémicos


Artículo 28.
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En resumen

La declaración de estado epidémico para todo el territorio nacional corresponde al Ministro de la Gobernación, con el asesoramiento del Consejo Nacional de Sanidad.

La declaración de la existencia de un estado epidémico para todo el territorio nacional corresponderá al Ministro de la Gobernación, con el asesoramiento del Consejo Nacional de Sanidad.


Artículo 29.
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En resumen

El Consejo Nacional de Sanidad puede desplazar a sus miembros, junto con el personal designado por la Dirección General de Sanidad, para estudiar sobre el terreno las características de cada epidemia.

El Consejo Nacional de Sanidad podrá desplazar a sus miembros en unión del personal que designe la Dirección General de Sanidad, con el fin de estudiar sobre el terreno las características de cada epidemia.


Artículo 30.
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En resumen

Los Consejos Provinciales de Sanidad proponen a la Dirección General de Sanidad declarar el estado epidémico, basándose en el informe de la Jefatura Provincial de Sanidad.

A los Consejos Provinciales de Sanidad corresponde, en virtud del informe de la Jefatura Provincial de Sanidad, proponer a la Dirección General de Sanidad la declaración de estado epidémico en la demarcación.


Artículo 31.
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En resumen

Ante un estado epidémico, las autoridades gubernativas y sanitarias pueden tomar medidas necesarias para combatirlo, incluso antes de su declaración oficial.

Siempre que exista un estado epidémico, aun antes de que sea declarado oficialmente, las Autoridades gubernativas y sanitarias podrán tomar las medidas necesarias para luchar contra el mismo.


Artículo 32.
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En resumen

Declarado el estado epidémico, los jefes de sanidad pueden proponer la incautación de locales y materiales, y disponer el uso forzoso y remunerado del personal sanitario para combatir la epidemia.

Una vez declarado un estado epidémico, los Jefes provinciales de Sanidad y los locales de Sanidad podrán proponer a la Superioridad la incautación de locales, medicamentos, utensilios y materiales que sean necesarios para la lucha.

Igualmente, una vez declarado el estado epidémico, podrán disponer la utilización del personal sanitario y de todo género con carácter forzoso y remunerado, según el cometido de cada uno y con el exclusivo fin de combatir la epidemia.


Artículo 33.
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En resumen

Cada Jefe local de Sanidad debe realizar en tres meses un estudio de locales para aislamiento, capacidad, desinfección y materiales necesarios en cada localidad.

Para poder llevar a cabo con rapidez y facilidad el contenido del artículo anterior, cada Jefe local de Sanidad tiene obligación ineludible en el plazo de tres meses a partir de la publicación de este Reglamento, de tener hecho un sucinto estudio en cada localidad, de los locales que, caso de necesidad, podrían habilitarse para aislamiento y alojamiento de infecciosos, su capacidad en camas y sus condiciones de higiene, los aparatos de desinfección de que disponga en estado de funcionamiento, desinfectantes existentes en el comercio o de los que se podría disponer y fabricar en cada caso, al igual que de los utensilios y enseres necesarios para montar y poner una enfermería u hospital de infecciosos de determinado número de camas.


Artículo 34.
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En resumen

El estudio sanitario debe conservarse en la Oficina Local de Sanidad y enviarse una copia a la Jefatura Provincial para conocer los recursos disponibles y preparar la lucha contra epidemias.

Del anterior estudio, el original deberá precisamente obrar en cada Oficina Local de Sanidad, bajo la exclusiva responsabilidad de los Jefes locales de sanidad respectivos, y se enviará una copia a las Jefaturas Provinciales para que, en todo momento, sepan los elementos con que se puede contar en cada ciudad o pueblo de su zona y preparar los que le falten para cada Lucha, con el fin de realizar ésta con la máxima rapidez y eficacia.


Artículo 35.

Las Jefaturas Provinciales de Sanidad tendrán estudiado el personal sanitario de todo género, disponible en su demarcación para caso de necesaria utilización.


Artículo 36.
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En resumen

En epidemias, las autoridades pueden prohibir ferias, clausurar escuelas, suprimir espectáculos y cerrar locales de reunión. También pueden regular el comercio de objetos peligrosos, consultando a los Consejos de Sanidad si lo consideran pertinente.

Caso de una epidemia o anormalidad sanitaria en una población o pueblo, las Autoridades gubernativas, Gobernador o Alcalde, a petición de los Jefes Provinciales de Sanidad o Locales, podrán prohibir la celebración de ferias o mercados, ordenar la clausura de escuelas públicas o privadas y otros establecimientos de enseñanza, suprimir espectáculos y cerrar locales como casinos y centros de reunión, cafés, bares, cantinas, etcétera, e igualmente se podrá prohibir o reglamentar la circulación y el comercio de objetos que se juzguen peligrosos para la salud pública, y siempre que la Autoridad gubernativa lo considere pertinente podrá en cada caso particular pedir informe a los Consejos Provinciales de Sanidad o elevar consulta a la Dirección General del Ramo.


Artículo 37.
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En resumen

En estado epidémico, los habitantes deben seguir medidas higiénicas. Los Alcaldes sancionan faltas que dañen la salud pública. También sancionan negligencias de profesionales sanitarios, recurriendo a Gobernadores civiles si no se atienden.

Una vez declarado oficialmente un estado epidémico, los habitantes de cada localidad deberán extremar con rigor todas las medidas higiénicas y practicar todos los consejos que reciban de sus Jefes Locales de Sanidad; los Alcaldes podrán imponer sanciones a las faltas y transgresiones que se cometan en perjuicio de los vecinos y que constituyan un daño para la salud pública.

Igualmente, a petición de los Jefes Locales de Sanidad, podrán imponer sanciones a los profesionales sanitarios que por su negligencia no contribuyan debidamente a la lucha, y si no fuesen atendidos, recurrirán en alzada a los Jefes Provinciales para el debido conocimiento y sanción por los Gobernadores civiles respectivos.

CAPÍTULO VI. Desinfección y desinsectación


Artículo 38.
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En resumen

La desinfección y desinsectación son métodos clave contra enfermedades contagiosas. Se aplican según el medio de transmisión y localización, usando elementos indispensables en cada zona, reforzados por Autoridades sanitarias superiores e Institutos Provinciales de Higiene.

La desinfección y desinsectación constituyen un método valioso en muchas enfermedades infecto-contagiosas para su lucha cuando aquéllas son susceptibles de propagación a individuos sanos, llevándose en cada caso, según el medio de transmisión y la localización orgánica de la infección, con arreglo a las normas particulares de los distintos grupos de infecciones, y con los elementos indispensables que existirán en cada ciudad o núcleo rural, reforzados en su acción, caso de necesidad, por lo que dispongan las Autoridades sanitarias superiores y los Institutos Provinciales de Higiene.


Artículo 39.
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En resumen

Cada Jefatura Provincial de Sanidad dispondrá de un Parque de Desinfección con personal y material de la Dirección General. Este servicio cubre la capital y núcleos rurales cuando los recursos municipales y provinciales sean insuficientes.

Como medios de acción para practicarla, existirá un Parque de Desinfección por cada Jefatura Provincial de Sanidad, a disposición de las mismas, con el personal y material que señale la Dirección General de Sanidad, que llevará a cabo el servicio de la capital de la provincia y en los núcleos rurales de su demarcación, cuando las disponibilidades de material y personal de las Diputaciones y Municipios no basten para llevar a cabo el servicio de desinfección y con toda garantía.


Artículo 40.
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En resumen

Diputaciones y municipios de más de 5.000 habitantes deben tener aparatos de desinfección. Los de menos habitantes deben construir una cámara de gases. Todo debe estar bajo la dirección de Jefes Locales de Sanidad y disponer de elementos para desinfección durante la enfermedad.

Cada Diputación y Municipio de más de 5.000 habitantes deberá tener instalada en los edificios de sus servicios sanitarios o de beneficencia aparatos de desinfección y desinsectación de capacidad suficiente para llenar su cometido en todos los casos que se indicará, y en las poblaciones de menor número de habitantes vienen obligados sus Municipios a la construcción de una cámara de gases para utilizarla en la desinfección y desinsectación de ropas y determinados efectos, siempre bajo la dirección de los respectivos Jefes Locales de Sanidad.

Se dispondrá también de elementos para realizar la desinfección en el curso de la enfermedad.


Artículo 41.
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En resumen

Es obligatorio desinfectar, desinsectar y desratizar locales públicos, comerciales, alimenticios y transportes. La periodicidad la fija el Jefe Provincial de Sanidad según necesidades.

Se establece la obligatoriedad de desinfectar, desinsectar y desratizar periódicamente los locales públicos, de comercio e industrias alimenticias y otras que lo precisen a juicio del Jefe Provincial de Sanidad, a cuya autoridad corresponde señalar, de acuerdo con las necesidades y circunstancias, la periodicidad de dichas prácticas. Igualmente y en las mismas condiciones será obligatoria la desinfección y desinsectación de medios de transporte.


Artículo 42.
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En resumen

Los servicios los realizan preferentemente los Institutos Provinciales de Sanidad o empresas privadas. Estas últimas deben presentar documentación en un mes y operar bajo inspección. En epidemias, se usan con indemnización.

Estos servicios deberán ser realizados preferentemente por los Institutos Provinciales de Sanidad, pero podrán ser encomendados a Empresas particulares, las cuales presentarán, en el plazo de un mes, a las Jefaturas Provinciales de Sanidad nota detallada de los aparatos y elementos con que cuentan para realizar estas operaciones y de las tarifas que tengan para los servicios, así como de un Reglamento que deberá ser aprobado por la Dirección General de Sanidad, para poder funcionar, lo que siempre será bajo la inspección de las Autoridades sanitarias locales.

En ocasión de epidemia, los Inspectores Provinciales de Sanidad podrán utilizar los servicios de las Empresas privadas, con indemnización convenida.

DISPOSICIONES ADICIONALES


Artículo 43.
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En resumen

El Ministerio de la Gobernación puede imponer a laboratorios privados la fabricación de material sanitario y su suministro preferente a los servicios públicos, previa indemnización.

El Ministerio de la Gobernación, a propuesta de la Dirección General de Sanidad, podrá imponer, previa indemnización y pago a las Entidades productoras y Laboratorios privados, la fabricación de todos los elementos, material aparatos, desinfectantes, sueros y vacunas y demás medios y productos precisos a las campañas sanitarias, así como el suministro con carácter de preferencia a otros suministros particulares del material y elementos de todo género necesarios a los Servicios de Sanidad estatales, provinciales y municipales.


Artículo 44.
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En resumen

En seis meses, los Jefes Locales de Sanidad deben estudiar las características higiénicas de cada localidad y remitir una memoria a los Jefes Provinciales. Estos informan anualmente a la Dirección General de Sanidad.

En toda población o núcleo rural se estudiará en el plazo de seis meses por los Jefes Locales de Sanidad, como Servicio epidemiológico de primer orden, las características higiénicas de cada localidad, sus deficiencias y faltas de relación con el Reglamento vigente de Sanidad Municipal y todas las medidas viables para terminar con las fuentes y origen de posibles infecciones, cuyo juicio condensarán en una sucinta Memoria que en dicho plazo remitirán a los Jefes Provinciales. Éstos también, en la Memoria anual que deben enviar a la Dirección General de Sanidad, señalarán la labor y gestiones hechas cerca de las Autoridades gubernativas y su resultado, referentes a remediar las deficiencias higiénicas.

Madrid, 5 de julio de 1945.—Blas Pérez González.