Instrumento de Ratificación del Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede sobre la asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas y el Servicio Militar de clérigos y religiosos, firmado en Ciudad del Vaticano el 3 de enero de 1979
Este acuerdo regula cómo los militares católicos reciben asistencia religiosa y cómo los religiosos cumplen con su servicio militar en España.
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Instrumento de Ratificación del Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede sobre la asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas y el Servicio Militar de clérigos y religiosos, firmado en Ciudad del Vaticano el 3 de enero de 1979
DON JUAN CARLOS I
REY DE ESPAÑA
Por cuanto el día 3 de enero de 1979, el Plenipotenciario de España firmó en la Ciudad del Vaticano, juntamente con el Plenipotenciario de la Santa Sede, ambos nombrados en buena y debida forma al efecto, el Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede sobre la asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas y el Servicio Militar de clérigos y religiosos.
Vistos y examinados los ocho artículos, el Protocolo final y los Anexos I y II que integran dicho Acuerdo.
Aprobado su texto por las Cortes Generales y, por consiguiente, autorizado para su ratificación,
Vengo en aprobar y ratificar cuanto en él se dispone, como en virtud del presente lo apruebo y ratifico, prometiendo cumplirlo, observarlo y hacer que se cumpla y observe puntualmente en todas sus partes, a cuyo fin, para su mayor validación y firmeza, Mando expedir este Instrumento de Ratificación firmado por Mí, debidamente sellado y refrendado por el infrascrito Ministro de Asuntos Exteriores.
Dado en Madrid a cuatro de diciembre de mil novecientos setenta y nueve.
JUAN CARLOS R.
El Ministro de Asunto Exteriores,
MARCELINO OREJA AGUIRRE
ACUERDO ENTRE EL ESTADO ESPAÑOL Y LA SANTA SEDE SOBRE LA ASISTENCIA RELIGIOSA A LAS FUERZAS ARMADAS Y EL SERVICIO MILITAR DE CLÉRIGOS Y RELIGIOSOS
La asistencia religiosa a los miembros católicos de las Fuerzas Armadas y el Servicio Militar de los clérigos y religiosos, constituyen capítulos específicos entre las materias que deben regularse dentro del compromiso adquirido por la Santa Sede y el Estado español de revisar el Concordato de 1953.
Por tanto, ambas Partes han decidido actualizar las disposiciones hasta ahora vigentes y concluyen el siguiente
ACUERDO
Artículo I.
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La incorporación de Capellanes castrenses sigue normas de la Santa Sede y el Gobierno. Para Vicario episcopal se requiere licenciatura en disciplinas útiles y declaración de aptitud canónica. El nombramiento eclesiástico lo hace el Vicario general castrense; el destino a unidad, el Ministerio de Defensa a propuesta de dicho Vicario.
La asistencia religioso-pastoral a los miembros católicos de las Fuerzas Armadas se seguirá ejerciendo por medio del Vicariato Castrense.
Artículo II.
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El Vicariato Castrense tiene un Arzobispo con Curia (Provicario, Secretario, Vicesecretario, Delegados) y coopera con Vicarios episcopales y Capellanes castrenses.
El Vicariato Castrense, que es una diócesis personal, no territorial, constará de:
A) Un Arzobispo, Vicario general, con su propia Curia, que estará integrada por:
-
Un Provicario general para todas las Fuerzas Armadas, con facultades de Vicario general.
-
Un Secretario general.
-
Un Vicesecretario.
-
Un Delegado de Formación Permanente del Clero, y
-
Un Delegado de Pastoral.
B) Además, contará con la cooperación de:
-
Los Vicarios episcopales correspondientes.
-
Los Capellanes castrenses como párrocos personales.
Artículo III.
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El Rey propone al Romano Pontífice al Vicario General de una terna acordada por Nunciatura y Ministerio de Asuntos Exteriores, en 15 días.
La provisión del Vicariato General Castrense se hará de conformidad con el artículo I, 3, del Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado español de 28 de julio de 1976, mediante la propuesta de una terna de nombres, formada de común acuerdo entre la Nunciatura Apostólica y el Ministerio de Asuntos Exteriores y sometida a la aprobación de la Santa Sede.
El Rey presentará, en el término de quince días, uno de ellos para su nombramiento por el Romano Pontífice.
Artículo IV.
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Si el Vicariato está vacante, lo asume el Provicario general o, en su defecto, el Vicario episcopal más antiguo.
Al quedar vacante el Vicariato Castrense y hasta su nueva provisión, asumirá las funciones de Vicario general el Provicario general de todas las Fuerzas Armadas, si lo hubiese, y, si no, el Vicario episcopal más antiguo.
Artículo V.
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Clérigos y religiosos están sujetos a la Ley Militar. Seminaristas tienen prórrogas. Presbíteros tienen funciones específicas. Otros tienen misiones no incompatibles. 3 años de apostolado sustituyen el servicio.
Los Clérigos y Religiosos están sujetos a las disposiciones generales de la Ley sobre el Servicio Militar.
-
Los seminaristas, postulantes y novicios, podrán acogerse a los beneficios comunes de prórrogas anuales por razón de sus estudios específicos o por otras causas admitidas en la legislación vigente, así como a cualesquiera otros beneficios que se establezcan con carácter general.
-
A los que ya sean presbíteros, se les podrán encomendar funciones específicas de su ministerio, para lo cual recibirá las facultades correspondientes del Vicario general castrense.
-
A los presbíteros a quienes no se encomienden las referidas funciones específicas y a los diáconos y religiosos profesos no sacerdotes, se les asignarán misiones que no sean incompatibles con su estado, de conformidad con el Derecho Canónico.
-
Se podrá considerar de acuerdo con lo que establezca la ley, como prestación social sustitutoria de las obligaciones específicas del Servicio Militar, la de quienes durante un período de tres años bajo la dependencia de la Jerarquía Eclesiástica se consagren al apostolado, como Presbíteros, Diáconos o Religiosos profesos, en territorios de misión o como Capellanes de emigrantes.
Artículo VI.
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Obispos y asimilados están exentos de obligaciones militares. En movilización, el Ministerio de Defensa oye al Vicario general para asegurar asistencia parroquial.
A fin de asegurar la debida atención pastoral del pueblo, se exceptúan del cumplimiento de las obligaciones militares, en toda circunstancia, los Obispos y asimilados en derecho.
En caso de movilización de reservistas se procurará asegurar la asistencia parroquial proporcional a la población civil. A este fin, el Ministerio de Defensa oirá el informe del Vicario general castrense.
Artículo VII.
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La Santa Sede y el Gobierno español resuelven dudas sobre el Acuerdo de común acuerdo, inspirándose en sus principios.
La Santa Sede y el Gobierno español procederán de común acuerdo en la resolución de las dudas o dificultades que pudieran surgir en la interpretación o aplicación de cualquier cláusula del presente Acuerdo, inspirándose para ello en los principios que lo informan.
Artículo VIII.
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Se derogan los artículos XV, XXXII y protocolo final del Concordato de 1953, y el Acuerdo de 1950 sobre Jurisdicción Castrense.
Quedan derogados los artículos XV, XXXII y el protocolo final en relación al mismo, del Concordato de 27 de agosto de 1953 y, consecuentemente, el Acuerdo entre la Santa Sede y el Gobierno español sobre la Jurisdicción Castrense y Asistencia Religiosa de las Fuerzas Armadas, de 5 de agosto de 1950.
Protocolo Final
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Durante 3 años subsiste la exención militar de 1950. Sacerdotes ordenados antes conservan exención. Estudiantes eclesiásticos pueden solicitar prórroga de incorporación.
En relación con el artículo VIII:
-
No obstante la derogación ordenada en el artículo VIII, subsistirá durante un plazo de tres años la posibilidad de valerse de la disposición prevista en el número 1 del artículo XII del Convenio de 5 de agosto de 1950.
-
Los sacerdotes y diáconos ordenados antes de la fecha de entrada en vigor del presente Acuerdo y los religiosos que hubieren profesado igualmente con anterioridad, conservarán, cualquiera que fuera su edad, el derecho adquirido a la exención del servicio militar en tiempo de paz, conforme el artículo XII del citado Convenio que se deroga.
-
Quienes estuvieren siguiendo estudios eclesiásticos de preparación para el sacerdocio o para la profesión religiosa en la fecha de entrada en vigor de este Acuerdo, podrán solicitar prórroga de incorporación a filas de segunda clase, si desean acogerse a este beneficio y les corresponde por su edad.
El presente Acuerdo, cuyos textos en lengua española e italiana hacen fe por igual, entrará en vigor en el momento del canje de los instrumentos de ratificación.
Hecho en doble original.
Ciudad del Vaticano, 3 de enero de 1979.
| Marcelino Oreja Aguirre | Cardenal Giovanni Villot |
|---|---|
| Ministro de Asuntos Exteriores | Secretario de Estado, Prefecto del Consejo para los Asuntos Públicos de la Iglesia |
ANEXO I
Artículo I.
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La incorporación de Capellanes castrenses sigue normas de la Santa Sede y el Gobierno. Para Vicario episcopal se requiere licenciatura en disciplinas útiles y declaración de aptitud canónica. El nombramiento eclesiástico lo hace el Vicario general castrense; el destino a unidad, el Ministerio de Defensa a propuesta de dicho Vicario.
Los Capellanes castrenses ejercen su ministerio bajo la jurisdicción del Vicario general castrense.
Artículo II.
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El Vicariato Castrense tiene un Arzobispo con Curia (Provicario, Secretario, Vicesecretario, Delegados) y coopera con Vicarios episcopales y Capellanes castrenses.
La jurisdicción del Vicario general castrense y de los Capellanes es personal. Se extiende, cualquiera que sea la respectiva situación militar, a todos los militares de Tierra, Mar y Aire, a los alumnos de las Academias y de las Escuelas Militares, a sus esposas, hijos y familiares que viven en su compañía, y a todos los fieles de ambos sexos, ya seglares, ya religiosos, que presten servicios establemente bajo cualquier concepto o residan habitualmente en los cuarteles o lugares dependientes de la jurisdicción militar. Igualmente, se extiende dicha jurisdicción a los huérfanos menores o pensionistas y a las viudas de militares mientras conserven este estado.
Artículo III.
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El Rey propone al Romano Pontífice al Vicario General de una terna acordada por Nunciatura y Ministerio de Asuntos Exteriores, en 15 días.
Los Capellanes castrenses tienen competencia parroquial respecto a las personas mencionadas en el artículo precedente.
En el caso de celebrarse el matrimonio ante el Capellán castrense, éste deberá atenerse a las prescripciones canónicas.
Artículo IV.
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Si el Vicariato está vacante, lo asume el Provicario general o, en su defecto, el Vicario episcopal más antiguo.
-
La jurisdicción castrense es cumulativa con la de los Ordinarios diocesanos.
-
En todos los lugares o instalaciones dedicadas a las Fuerzas Armadas u ocupados circunstancialmente por ellas usarán de dicha jurisdicción primaria y principalmente el Vicario general castrense y los Capellanes. Cuando éstos falten o estén ausentes, usarán de su jurisdicción subsidiariamente, aunque siempre por derecho propio, los Ordinarios diocesanos y los Párrocos locales.
El uso de esta jurisdicción cumulativa se regulará mediante los oportunos acuerdos entre la jerarquía diocesana y la castrense, la cual informará a las autoridades militares correspondientes.
- Fuera de los lugares arriba señalados, y respecto a las personas mencionadas en el artículo II de este anexo, ejercerán libremente su jurisdicción los Ordinarios diocesanos y, cuando así les sea solicitado, los Párrocos locales.
Artículo V.
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Clérigos y religiosos están sujetos a la Ley Militar. Seminaristas tienen prórrogas. Presbíteros tienen funciones específicas. Otros tienen misiones no incompatibles. 3 años de apostolado sustituyen el servicio.
-
Cuando los Capellanes castrenses, por razón de sus funciones como tales, tengan que oficiar fuera de los templos, establecimientos, campamentos y demás lugares destinados regularmente a las Fuerzas Armadas, deberán dirigirse con anticipación a los Ordinarios diocesanos o a los Párrocos o Rectores locales para obtener el oportuno permiso.
-
No será necesario dicho permiso para celebrar actos de culto al aire libre para fuerzas militares desplazadas con ocasión de campañas, maniobras, marchas, desfiles u otros actos de servicio.
Artículo VI.
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Obispos y asimilados están exentos de obligaciones militares. En movilización, el Ministerio de Defensa oye al Vicario general para asegurar asistencia parroquial.
Cuando lo estime conveniente para el servicio religioso-pastoral, el Vicario castrense se pondrá de acuerdo con los Obispos diocesanos y los Superiores mayores religiosos, para designar un número adecuado de sacerdotes y religiosos que, sin dejar los oficios que tengan en sus diócesis o institutos, presten ayuda a los Capellanes castrenses. Tales sacerdotes y religiosos ejercerán su ministerio a las órdenes del Vicario general castrense, del cual recibirán las facultades «ad nutum» y serán retribuidos a título de gratificación o estipendio ministerial.
ANEXO II
Artículo I.
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La incorporación de Capellanes castrenses sigue normas de la Santa Sede y el Gobierno. Para Vicario episcopal se requiere licenciatura en disciplinas útiles y declaración de aptitud canónica. El nombramiento eclesiástico lo hace el Vicario general castrense; el destino a unidad, el Ministerio de Defensa a propuesta de dicho Vicario.
- La incorporación de los Capellanes castrenses tendrá lugar según las normas aprobadas por la Santa Sede, de acuerdo con el Gobierno.
Para el desempeño de la función de Vicario episcopal será preciso:
a) Poseer una licenciatura o título superior equivalente, en aquellas disciplinas eclesiásticas o civiles que el Vicario general castrense estime de utilidad para el ejercicio de la asistencia religioso-pastoral a las Fuerzas Armadas.
b) Haber sido declarado canónicamente apto, según las normas que establezca el Vicario general castrense.
- El nombramiento eclesiástico de los Capellanes se hará por el Vicario general castrense.
El destino a Unidad o Establecimiento se hará por el Ministerio de Defensa, a propuesta del Vicario general castrense.
Artículo II.
Ver resumen ciudadano
El Vicariato Castrense tiene un Arzobispo con Curia (Provicario, Secretario, Vicesecretario, Delegados) y coopera con Vicarios episcopales y Capellanes castrenses.
Los Capellanes, en cuanto sacerdotes y «ratione loci», estarán también sujetos a la disciplina y vigilancia de los Ordinarios diocesanos, quienes, en casos urgentes, podrán tomar las oportunas providencias canónicas, debiendo, en tales casos, hacerlas conocer en seguida al Vicario general castrense.
Artículo III.
Ver resumen ciudadano
El Rey propone al Romano Pontífice al Vicario General de una terna acordada por Nunciatura y Ministerio de Asuntos Exteriores, en 15 días.
Los Ordinarios diocesanos, conscientes de la necesidad de asegurar una adecuada asistencia espiritual a todos los que prestan servicios bajo las armas, consideran como parte de su deber pastoral proveer al Vicario general castrense de un número suficiente de Sacerdotes, celosos y bien preparados, para cumplir dignamente su importante y delicada misión.